Sobre mí

Gemma dietista

Yo también tomé la decisión: necesitaba un cambio en mi vida.

Me sentía estancada, aburrida de mi vida y mirarme al espejo no ayudaba mucho. Cada vez que miraba instagram veía esas vidas perfectas, con cuerpos perfectos y puestas de sol un miércoles en Islas Vírgenes. Eso tampoco me ayudaba.

Busqué ayuda, no sabía por dónde empezar. No sabía a quién debía de buscar, lo peligroso que era para mi salud ponerme en manos de cualquiera. Solo me preocupaba cambiar y quitar mi angustia para solucionar el problema, a toda costa. Sabrás de lo que hablo.

Sin embargo, a pesar de toda mi ilusión… no dí con las mejores manos. Una dieta super restrictiva (la llamaban el efecto mariposa) que dió un vuelco de 180º a mi rutina diaria.

No era necesario hacer ejercicio me dijeron, solo come como un pajarico 3 meses. Y tal cual. En una semana había perdido 3,5 kg. Eso sí, casi pierdo la capacidad de mascar a base de batidos sustitutivos, no cenar por la noche y si tienes hambre: un vasico de agua… mejor no te cuento…

Conseguí desinflarme (normal) y, aunque me veía mejor no alcancé mi objetivo y me rendí, porque esa dieta era INSOSTENIBLE y no se adaptaba para nada a mi ni a mis gustos ni necesidades.

Unos años después, volví a empezar de nuevo este proceso de necesidad de cambiar pero quería hacerlo mejor. Así que hice dieta y entrenamiento. Me impliqué al 100% y, a pesar de que la dieta y los resultados fueron muchísimo mejor que la vez anterior, pasé por mucha
ansiedad. No por no poder comer sino, por no saber qué comer. Lo recuerdo como algo horrible. En mi dieta ponía: 100 gr de pollo con 30 gramos de arroz basmati y verduras ilimitadas (por ejemplo) pero… ¿y si no me apetecía pollo? ¿y si no tenía pollo? ¿Y si no me daba tiempo a hacerme ese día el pollo? ¿Y si el pollo pesaba 110gr?

¡Estaba tirando todo por tierra! Empezaba en mi un proceso de ansiedad ya que sentía que si no era ese alimento en concreto, esa cantidad en concreto, me estaba saltando la dieta. Si me estaba saltando la dieta, no iba a conseguir mis objetivos. Y si no conseguía mis objetivos iba a
volver a abandonarme. Todo esto, asociado a un billón de problemas digestivos que me vienen desde bebé… Tuve la necesidad de entender qué necesitaba, porqué lo necesitaba y cuando lo necesitaba. Y trás dos años de indagación y autoconocimiento sentí la obligación de sacarme mi titulación y ayudar a personas como tú en este proceso.

¿Te suena algo de esto? Puedo ayudarte, si quieres. Conmigo aprenderás a comer lo que te apetece, a entenderte, qué comes, porqué lo comes,
cómo prepararlo… desde el respeto y el aprendizaje continuo.

Ayudo a personas como tú, a encontrar su estilo de vida ideal.

¿Te apetece darte otra oportunidad?

Gemma dietista
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